Instituto Ananda
Psicología. Psicoterapia
Sancho Ramirez, 5 bajo
31008 Pamplona
948 251552
![]()
XX Jornadas Nacionales de Gestalt
A.E.T.G.
Pamplona, Abril 2.006
Ponencias presentadas en las jornadas externas
Iñaki Zapirain
La escucha intuitiva en la relación terapéutica
Buenos días, voy a intentar aportar alguna pincelada mas al espectro tan especial de
la psicoterapia gestáltica. Los colegas ya han aportado cosas bien interesantes
sobre la relación terapéutica. Yo quisiera apuntar algo sobre la escucha intuitiva
dentro de ese formato, de ese encuentro dialogal yo-tu, que es como una cocreación
que mencionaba Carmen Vazquez.
Por un lado nos encontramos con un una persona, un ser doliente que viene con
una serie de capas que internamente conllevan una serie de heridas, y por otra
parte es el terapeuta que con su propia mochila, con su propia escultura,
tiene su propio tránsito, heridas en su vida y conlleva también una serie de
mapas, brújulas, ideas, etc. que son ayudas en el caminar del seguimiento
terapéutico, en el acompañamiento terapéutico.Pero qué sucede cuando se encuentras estas dos personas; en ese impacto,
en ese impacto curativo entre ese doliente que conserva sus heridas, que a la vez
las resguarda por temor a que se puedan abrir todavía mas. Es esencial, en
primer lugar, crear un horno, una especie de horno alquímico. Crear un espacio que
sea generatriz. Como en palabras del escultor Oteiza, "una especie de
desocupación del espacio", En el encuentro se generaría un aprendizaje
conjunto en el cual dos personas están intentando crear una atmósfera,
una climatología a través de la que puedan ir surgiendo experiencias, no solo
las propuestas emanadas del terapeuta sino también aquellas irrupciones que
emergen desde la espontaneidad, desde la emoción, desde la emocionalidad,
y también desde los vislumbres y las irrupciones del cliente.Este eje matriz implica mucho, una cocción, un lugar que de alguna manera es un
espacio útil, muy necesario para que puedan surgir todas esas herramientas
valiosas, claro, muchas veces uno de los grandes pilares de la psicoterapia
gestalt es también que el terapeuta es su propia herramienta. ¿En que sentido?
Es una herramienta valiosa no solo por los conocimientos, es una herramienta
valiosa también por sus propios errores, por todos los impactos emocionales
que el propio ser humano, terapeuta, a elaborado, a incorporado e interiorizado
en su propia odisea personal, y a partir de ahí también surge lo simbólico,
surge lo intuitivo, surge lo metafórico.En esta relación terapéutica es realmente importante la presencia, una presencia
mutua, en la que está el terapeuta, pero en esta relación dialogal es fundamental
la inclusión del otro que genera una humanización conjunta.
Evidentemente cuando hablamos de escucha es abc básico, pilar esencial que
todos tenemos dentro de nosotros la semilla, un profundo anhelo a ser vistos, a ser
escuchados pero no solo en la superficie. A ser vistos y escuchados realmente en
nuestras necesidades, aun que sean básicamente contradictorias, ser escuchados
en nuestros temores, dudas, necesidades básicas, nuestras necesidades de
individuación, de algo esencial que es la realización de nuestra propia vida,
que es en esencia lo que cualquier psicoterapia intenta propulsar.
¿Qué sería la escucha intuitiva? De alguna manera etimológica sería el Conocemos muchas mas cosas de lo que aparentemente sabemos, y el espacio
tener acrecentada la formulación, la irrupción de un ojo interno,
una mirada desde dentro. Es una mirada desde dentro que catapulta, posibilita
que se amplifique la conciencia, que se amplifique incluso ese motor que nos
lleva hacia la autorregulación.Evidentemente también hemos escuchado muchas veces la importancia que
tiene en la psicoterapia gestalt esa profunda confianza, esa profunda fe en la
autorregulación del organismo. El terapeuta propone, está disponible,
con su presencia, con sus conocimientos, pero por suspuestísimo ese ser al que
duelen sus propias heridas, es realmente el que sabe, siente, conoce en su
profundidad lo que verdaderamente necesita para actualizarse, para reformularse
de otra manera, como la serpiente que suelta la piel vieja y va en su intento hacia
la renovación personal, que en definitiva también metafórica, arquetípicamente
sería esa especie de renacimiento personal.Uno entra en un proceso terapéutico pero evidentemente no sale de la
misma manera, sería como una especie de segundo nacimiento, y este segundo
nacimiento implica que uno ha bajado desde el desplazamiento energético
simbólico, ha bajado en esa especie de fina comedia, ha bajado a sus propios
infiernos personales, ha permitido el reconocimiento de lo sombrío, de lo oscuro,
de zonas que antes no nos atrevíamos a mirar, que tal vez, precisamente
porque el terapeuta ha recorrido algunas de esas zonas, ofrece en ese espacio
alquímico, en ese encuentro dialogal, ofrece un permiso, ofrece un lugar, un espacio
desde donde pueda emerger toda esa autorregulación necesaria implícita en el
proceso terapéutico.Es evidente que si algo existe dentro de nosotros, diferentes maneras de
disociación, o de desencuentro, el símbolo nos une, en el símbolo de alguna
manera podemos unir lo obvio con lo imaginario.
En un momento determinado yo puedo estar mirando. A veces recuerdo con
un paciente, una persona, un ejecutivo que estaba realmente en una situación
difícil, con accesos importantes de ansiedad, en una situación de impasse profundo.
Recuerdo que tenía un movimiento muy acelerado de las manos, evidentemente
esa era una percepción, la percepción de lo obvio, un contacto visual con algo
mas allá de lo verbal. En ese momento también esa imagen, esa visión del canal
de los sentidos se entrelazó también con una mirada interna, con una imagen que
apareció en la cual yo visualizaba o imaginaba de algún modo una especie de
hoguera, con unas llamas que se quemaban, a lo mejor en pequeñas
visualizaciones, sencillas, que en su propia sencillez, desnudez, tienen un
potencial importante porque en esa doble devolución de ¿Qué estaba
sucediendo?....de qué manera se estaba quemando esa persona su alma, su ser,
su emotividad. De que manera estaba quemando sus propias necesidades,
sus propios instintos y emociones mas básicas, esto condujo a una serie de
experiencias, emociones, visiones, etc...Es un ejemplo ilustrativo de que de alguna manera lo obvio, lo imaginario,
lo simbólico, lo metafórico también aunándolo en esa unificación, en ese
entrelazado pueden converger y amplificar la conciencia, y pueden ser un motor
profundo de introspección y por supuesto propulsar, ser como un motor hacia
la autorregulación porque en el fondo nosotros realmente sabemos, tenemos
un conocimiento intuitivo, profundamente intuitivo desde lo onírico de lo perceptivo,
de lo instintivo, de lo visceral, de la huella corporal, etc....
terapéutico es importante que pueda permitir que eso se vaya desarrollando,
que todo ello vaya emergiendo gradualmente.
Un filósofo de la intuición como Gerson introdujo una especie de conocimiento
en el cual él planteaba que una de las condiciones esenciales para el
conocimiento directo, intuitivo era una renuncia a dominar lo real, lo que está
ocurriendo en el presente, y creo que esto es importante también, es como un
aprendizaje a captar, a dejarnos estar en el silencio, a domesticar la soledad,
a domesticarnos en la ansiedad de que las sesiones tengan una finalidad,
tengan una conclusión determinada, a renunciar a que determinadas experiencias
tengan una etiqueta rígida.
Y cuando uno renuncia al control, al sobre control, a la dominancia de la realidad,
ahí si pueden aparecer otro tipo de irrupciones, palabras, pequeños genios,
pequeños duendes, que a veces son como ayudas, faros que iluminan nuestra
andadura en el seguimiento, en el acompañamiento del proceso terapéutico,
claro, el tema es; a partir de que estado simbólico, metafórico, cómo uno conecta
con dentro de ese horno alquímico, de ese espacio dialogal, ¿cómo uno sintoniza
con las necesidades, con la presencia del paciente?.
Ahí creo que es importante la imagen de un dial, un dial al igual que una radio.
Uno con la importancia en la sensibilidad y el respeto en el encuentro va
buscando un lugar, un término, una fisura por donde entrar en la comunicación
humana, que es en realidad la psicoterapia gestaltica.
En esa fisura, en ese puzzle perceptivo, están por supuesto los canales de los
sentidos, estarían los aromas que tantos poetas han hablado, los aromas de la
infancia. Cuántas veces no hemos hablado, o hemos expresado que, cuando
llegaba mi padre tenía un aroma particular, o determinados aromas de la infancia,
o ciertos coloridos que tienen algunos recuerdos, no es lo mismo ciertas
coloraciones afectivas, porque lo imaginario en conjunción con lo obvio también
nos remite a estados afectivos muy primigenios, arcaicos, y por eso es importante
que, igual que muchos psicoanalistas actualmente reconocen que, sobretodo,
para patologías graves es necesario ir mas allá de lo pre-verbal.
Entonces creo que todo el espectro de la intuición, todo el espectro de lo
simbólico, en conjunción con lo obvio y lo inmediato es potencialmente
enriquecedor, profundamente enriquecedor a condición de que abracemos
también esas irrupciones, a condición de que vayamos mas allá de lo real, o del
enjuiciamiento autolimitador, que a veces sesga ese tipo de irrupciones que
pueden ser altamente beneficiosas en el conocimiento de lo que le está
sucediendo a la persona en su intimidad.
Ese lado mas profundo tiene su lado luminoso con su lado mas sombrío, entonces
como canales de conexión estarían por supuesto la sensibilidad, todo ese mundo
de sensaciones, nuestro cuerpo es un campo de resonancia, es un campo
eléctrico magnético, es como un atractor de visiones, es un atractor de propuestas,
un atractor que también de alguna manera nos hace conectar, sentir, saber qué
es lo que está ocurriendo en ese espacio dialogal.Y sería algo así como una percusión, un tambor que va emitiendo vibraciones,
va emitiendo sonidos que están deseando ser tenidos en cuenta, y que necesitan
también nombrarse, que necesitan también rescatarse, que de alguna manera
también somos pescadores de lo obvio, pescadores de lo simbólico.
Antes ponía un breve ejemplo, recuerdo otro que expongo brevemente. Tuve
un encuentro con una mujer que había tenido bastantes episodios psicóticos, y ya
empezaba en un proceso muy positivo, de resolución física, y ella mostraba un
exceso, por lo que yo pude percibir. Venía a sesión con una alegría desbordante,
lógica por otra parte, pero en un momento determinado yo sentía que físicamente,
algo físico sensorial, que algo no funcionaba bien, en un momento determinado
me percaté y amplifiqué mis sensaciones y pude traducir y devolver, y entender
que también había algo mas, que juntamente con la alegría de un cierre de todo
un ciclo de sufrimiento también estaba la pesada carga del duelo a soltar el
dolor acumulado por todas las experiencias vividas a nivel corpóreo, mas todo
un montón de experiencias que esa persona había sufrido.Por supuesto está todo el diccionario emocional, ¿qué lugar ocupa el corazón
en la terapia?, y creo que nuestro recorrido emocional, nuestro nivel de apertura
emocional nos hace sentirnos mas respetuosos, mas sensibles también con
la emotividad de la persona que está enfrente, y, en ese sentido también recordar
la frase de Ferenczi, que sin empatía no hay curación, es como ese elemento
sensibilizador que también acompaña, que es un manto que de algún modo puede
favorecer el tránsito de episodios, de lugares que son realmente dolorosos, que
es el proceso terapéutico hacia el núcleo de lo mas abandónico, de lo mas carencial.Finalmente está todo el espectro de lo contratransferencial, no voy a entrar ahí
mucho porque evidentemente sería un campo demasiado extenso, solo mencionar
el concepto de securabilidad, que sería ir mas allá de lo representable, mas
allá de lo verbal, mas allá de lo que nosotros podemos representar. Entonces,
esa comunión de inconscientes que a veces se produce en un espacio hipnagógico,
es como esa especie de cosa semionírica, como ese trance que a veces uno en
silencio puede escuchar desde dentro, desde una pasividad alerta, atenta que
implicadamente provoca una conexión mucho mas profunda entre ese ser
doliente y nosotros, también estaría la transformación entre lo irrepresentable
y poder darle una forma para que esto tenga un lugar.
Para cerrar simplemente mencionar que en esta bóveda interna que todos
tenemos, y que puede transitar esas irrupciones, creo que sería muy importante
mencionar "el aprecio", el respeto por las irrupciones del propio terapeuta,
y por supuesto del paciente, en ese encuentro dialogal hacia la dirección del
encuentro de las necesidades mas profundas
Muchas gracias por vuestra atención
Iñaki Zapirain
Pamplona, Abril 2.006
info@institutoananda.es © Copyright ana berruete y melchor alzueta - 31/08/2009